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miércoles, agosto 17, 2022

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Putin provoca crisis energética en la UE

Madrid.- Y la UE sigue preparándose para hacerle frente. Los ministros de Energía se reúnen este martes en un Consejo extraordinario que busca sentar las bases para el ahorro energético de los próximos meses. 

La Comisión Europea propuso la semana pasada una reducción energética del 15% en los Veintisiete con una base voluntaria y con la opción de hacerla obligatoria si la situación se ponía muy fea. 

Pero tal y como se preveía, la iniciativa se ha descafeinado a su llegada al Consejo de la UE.

Los europeos están en plena cocción de planes de contingencia para capear un temporal que podría empujarlos a la recesión económica y al racionamiento energético si Vladimir Putin cierra el grifo del gas. 

La semana pasada vio la luz la iniciativa de la Comisión Europea ‘Ahorra gas para un invierno seguro’, que tiene por objetivo reducir el consumo energético. 

En concreto un 15% desde el 1 de agosto hasta el 31 marzo. Según la propuesta original, la bajada comenzaría siendo voluntaria, pero el Ejecutivo comunitario se guardaba el derecho a hacerla vinculante si constaba un escenario de emergencia en los países más vulnerables. Es decir, en aquellas capitales, como Berlín, muy dependientes de este hidrocarburo ruso.

Pero tal y como se preveía, los Estados miembros la han edulcorado. En el fondo y en las formas. Bruselas pierde la capacidad de activar el escenario de emergencia, es decir, de hacerla vinculante. 

Un juego de poder habitual en las negociaciones entre las dos instituciones hermanas. El Consejo Europeo remienda la propuesta original y pone un dique a los planes de la Comisión: la obligatoriedad de la reducción saldrá adelante siempre y cuando sea aprobada por una mayoría cualificada de Estados miembros, es decir 15 de los 27.

Por su parte, España llega a la cita liderando el frente contra la propuesta de Bruselas. Pero no lo hace sola. Polonia, Portugal, Grecia o Hungría también tenían mucho que decir en contra de hacer vinculante esta medida. Lo que se debate en estos momentos es establecer una suerte de excepción a gusto del mix energético de cada país. Es decir, que el umbral del 15% no sea algo fijo, sino variable según las particularidades de la situación de cada país. Una propuesta respaldada por Francia.

Por ello, una de las patatas calientes del debate del martes se producirá en torno a las exenciones para países que son islas energéticas y no cuentan con interconexiones como Malta o Irlanda. 

También para aquellos que cuentan con reservas de gas altas o que no dependen del yugo de gas ruso tres vías, como es el caso de España.

El Gobierno de Pedro Sánchez aterriza en una cita clave para el país con la estrategia de «solidaridad, unidad y eficiencia».

“Tenemos un compromiso fundamental con la solidaridad. Y tenemos la convicción de que debemos estar unidos. Pero debemos hacerlo de forma efectiva. Para nosotros la unidad es clave y no adoptar el reglamento jugaría en beneficio de Rusia», aseguran fuentes diplomáticas.

Más en El escenario base en Bruselas es que el presidente ruso utiliza el gas como un arma de «presión» y «chantaje» y que echará el cerrojo al gas que nutre a Europa en los próximos meses. 

Algo que el Kremlin niega afirmando que hará honor a sus contratos a pesar de aumentar considerablemente los cortes «por fallos técnicos». 

No obstante, coincidiendo con la cita en Bruselas, el gigante Gazprom ha anunciado nuevos cortes en uno de los tubos del Nord Stream I, que ya funciona a un rendimiento de solo el 40%, y que apenas se había repuesto del parón de la semana pasada.

El gas es uno de los pocos elementos que se libran de la maquinaria sancionadora que la UE impone a Moscú desde el inicio de la invasión a Ucrania, hace ahora cinco meses. 

Los seis paquetes (más uno de refuerzo) impiden el comercio con productos de lujo, carbón u oro ruso. Pero el gas se ha convertido en la joya de la corona de Moscú y en la piedra en el zapato de Bruselas, que no cuenta con unidad ni apetito para boicotearlo. 

La ambición de Bruselas es desligarse por completo de los hidrocarburos rusos en 2027. Un camino que quiere hacer de forma acelerada, pero gradual. 

Desde el 24 de febrero, inicio de la invasión rusa a su vecino, la UE ha pagado a Rusia más de 71.000 millones de euros a cambio de su energía. 

Durante los últimos meses, la factura ha caído por los cortes de Gazprom y por el efecto de las sanciones europeas.

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